En 1987, Rosana abrió un pequeño taller en Valencia donde fabricaba cojines y auxiliares para marcas más grandes. Alberto, por entonces en la banca, llevaba la administración.
Poco a poco la idea de hacer algo propio y en familia fue tomando forma.
En 1990 finalmente nació Rosana Garrido Tapizados y teníamos una obsesión: la calidad y el confort.
Con cada año y cada nueva colección, fuimos mejorando nuestro proceso hasta llegar a un producto que nos daba orgullo.
Pero quedarnos ahí no era suficiente, queríamos que nuestros sofás encajaran de verdad en el espacio, en el proyecto y en el cliente que lo pide. Queríamos cambiar la experiencia de personalizar un sofá.
Nos pusimos un nuevo desafío: hacerlo fácil para los profesionales que confían en nosotros.
Así fue como desarrollamos nuestra propia plataforma de configuración, el Asistente de Pedidos.
Hoy seguimos siendo una empresa familiar, con la misma obsesión del primer día: que cada sofá que sale de nuestro taller esté hecho para durar y para disfrutarlo.